
Mi homúnculo me preguntó el otro día si se sabia algo científicamente hablando sobre lo que hay antes de nacer. Le dije que algo había, pero no estaba debidamente contrastado. En esto, entró mi gata Bruna en la conversación y me señaló algunos aspectos que yo no conocía.
Desde la perspectiva científica, la noción de una existencia antes del nacimiento enfrenta grandes desafíos. La ciencia se basa en la observación y la evidencia empírica, y hasta la fecha, no hay pruebas concluyentes que respalden la existencia de una conciencia o alma antes de la concepción. La biología y la neurociencia sostienen que la conciencia surge del funcionamiento del cerebro, el cual comienza a desarrollarse después de la concepción. Esto me dejó pensativo pues no hay nada concluyente al respecto.
Sin embargo, Bruna siguió hablando y nos dijo que algunos científicos y filósofos de la mente han explorado teorías que desafían esta visión materialista. Por ejemplo, el físico Sir Roger Penrose y el anestesiólogo Stuart Hameroff han propuesto la teoría de la orquestación objetiva de la reducción (Orch-OR), que sugiere que la conciencia podría tener una base cuántica y existir en un estado pre-cerebral. Aunque esta teoría es controvertida y aún no ha sido validada, abre la puerta a la posibilidad de que la conciencia pueda existir de alguna forma antes del nacimiento.
Esto me hizo pensar que la física cuántica aún tiene mucho que decir. El homúnculo añadió que más allá de la física cuántica hay algo que no conocemos pero que podemos imaginar.