PANPSIQUISMO Y CONCIENCIA

Una noche tranquila, mientras el mundo se queda en silencio, Bruna se sienta junto a la ventana y observa las estrellas. Su voz es suave, pero curiosamente profunda.

“Moncho… los humanos os preguntáis algo muy extraño: por qué existe la conciencia. Es una buena pregunta. Quizá la mejor de todas.”

“Vosotros sabéis muchas cosas. Sabéis cómo funcionan las estrellas, cómo nacen los planetas, cómo se mueven las partículas diminutas. Pero hay algo que aún no sabéis explicar del todo: por qué el universo puede sentirse a sí mismo a través de vosotros.”

Bruna mueve lentamente la cola.

“Los científicos saben bastante sobre lo que ocurre en vuestro cerebro. Miles de millones de neuronas se comunican con señales eléctricas y químicas. Cuando esas redes trabajan juntas, aparece lo que llamáis experiencia consciente: ver un color, recordar una historia, sentir alegría.”

“Eso está bastante bien estudiado.”

Bruna mira hacia el cielo.

“Pero aquí llega el misterio, Moncho. Aunque los científicos pueden medir la actividad del cerebro, todavía no saben responder completamente a una pregunta muy simple.”

La gata inclina la cabeza.

“¿Por qué esas señales eléctricas producen experiencia?”

“Podrían existir cerebros que funcionaran como máquinas sin sentir nada. Sin embargo, vosotros sí sentís.”

“Ese enigma lo llaman los filósofos el problema duro de la conciencia.”

La gata se tumba, como si estuviera pensando en algo muy antiguo.

“Algunos científicos dicen que la conciencia aparece cuando la información en el cerebro se vuelve muy integrada y compleja.”

“Es como una gran conversación entre muchas neuronas al mismo tiempo.”

Bruna parpadea lentamente.

“Otros piensan algo aún más extraño. Sugieren que tal vez la conciencia no aparece de repente en el cerebro… sino que podría ser una propiedad muy básica de la naturaleza.”

“Como la masa o la energía.”

“Eso se llama panpsiquismo.”

La gata mira de nuevo las estrellas.

“Si esa idea fuera cierta —solo es una posibilidad— significaría que cuando un sistema se vuelve muy complejo, como un cerebro, esas pequeñas semillas de experiencia podrían organizarse y formar una conciencia completa.”

“Pero, Moncho…”

“Los científicos todavía no lo saben.”

Bruna bosteza, con una calma casi cósmica.

“Tal vez la conciencia sea simplemente lo que ocurre cuando la materia se organiza de una forma muy especial.”

“O tal vez el universo entero esté aprendiendo a mirarse a sí mismo a través de seres como vosotros.”

Luego la gata concluye con una tranquilidad absoluta:

“Los humanos aún no tenéis la respuesta. Pero está bien.”

“Las preguntas profundas son las que mantienen despierta la curiosidad del universo.”

Y después de decir eso, Bruna cierra los ojos… como si supiera algo más que todavía no quiere revelar.

MONCHO FERNANDEZ-PAREDES MESTRES

CONVERSACIONES CON BRUNA

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